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¿Qué papel juega el liderazgo en la creación de una cultura organizacional positiva?

Se han escrito ríos de tinta en relación al liderazgo, y su importancia a la hora de  guiar a los equipos hacia el éxito. Sin embargo, nos olvidamos que las limitaciones del líder, sus miedos, sus sombras, van a ser proyectados al conjunto de la organización.

Un líder efectivo no solo se limita a dirigir y coordinar tareas, sino que también asume la responsabilidad de cultivar un entorno de trabajo positivo y productivo. Y eso implica, sin duda, el trabajo en uno mismo. 

En este sentido, el papel del liderazgo en la construcción de una cultura organizacional positiva es fundamental e insustituible.

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Cultura corporativa positiva

Una cultura organizacional positiva destaca como un oasis en medio del desierto laboral, ya que consigue que los equipos no sumen, sino que multipliquen. 

Se caracteriza por un ambiente colaborativo, donde los empleados se sienten valorados, respetados y motivados para dar lo mejor de sí mismos. Este tipo de cultura fomenta la creatividad, la innovación y el compromiso, lo que se traduce en un mayor rendimiento y productividad, impulsando el crecimiento y la prosperidad de la organización.

Los líderes, como arquitectos de esta cultura positiva, juegan un papel central en su creación y mantenimiento. A través de sus acciones y decisiones, pueden moldear el ambiente laboral y establecer las bases para un entorno de trabajo armonioso y fructífero. Algunas de las acciones clave que pueden tomar los líderes para fomentar una cultura organizacional positiva incluyen:

1. Definir una visión clara y unos valores compartidos

La brújula que guía a la organización debe estar bien definida. Los líderes deben articular una visión clara de lo que quieren que sea la organización y establecer unos valores compartidos que guíen el comportamiento de todos los empleados. Estos valores deben ser comunicados de manera efectiva y estar presentes en todas las decisiones y acciones de la organización. 

Y deben ser capaces de ilusionar, de mover, de generar un vínculo. Y para eso, es fundamental como líderes, sentir todo aquello que queremos transmitir. Las emociones, los valores y la ética no se pueden fingir.

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2. Comunicarse de manera abierta y honesta

La comunicación es el pilar fundamental de cualquier relación sólida. Los líderes deben fomentar una cultura de comunicación abierta y transparente, donde los empleados se sientan cómodos para expresar sus ideas, opiniones y preocupaciones. Esto genera confianza, respeto y un sentido de pertenencia entre los miembros del equipo.

Obviamente, para ello el líder tiene que sentirse cómodo con el intercambio de ideas, y crear un espacio seguro para ello.

3. Empoderar a los empleados

Los empleados no son simples engranajes en la maquinaria de la organización, sino individuos con talento y potencial. Los líderes deben empoderar a sus equipos, delegando responsabilidades y brindándoles la autonomía necesaria para tomar decisiones y contribuir al éxito de la organización. Esto fomenta la motivación, el compromiso y la sensación de logro entre los empleados.

Cuando la autoestima del líder no es muy sólida, esto afecta negativamente a su capacidad de dar crédito, valorar y empoderar a los empleados. Si nos cuesta reconocer el talento del equipo, tal vez sea porque nos cuesta reconocer el propio talento.

4. Reconocer y recompensar el buen trabajo

El reconocimiento y la recompensa son herramientas poderosas para motivar a los empleados. Los líderes deben reconocer y recompensar los logros individuales y colectivos, tanto grandes como pequeños. Esto refuerza los comportamientos positivos y alienta a los empleados a seguir esforzándose por alcanzar la excelencia.

Especialmente en el mundo del emprendimiento, a los líderes les cuesta mucho recompensarse a sí mismos, y esto se traduce en una dificultad para valorar y recompensar el trabajo del equipo.

Este círculo vicioso es uno de los principales lastres al crecimiento, por lo que el liderazgo sano debe empezar reconociendo y valorando el trabajo propio, y el del equipo.

5. Crear un entorno de trabajo positivo

El lugar de trabajo no debe ser solo un espacio para cumplir tareas, sino un lugar donde los empleados se sientan a gusto y motivados. Los líderes deben crear un ambiente de trabajo positivo, donde se fomente el respeto, la colaboración y el bienestar. Esto puede lograrse a través de iniciativas como actividades de integración, espacios de descanso agradables y políticas de trabajo flexibles.

Y sin olvidar el aspecto humano. Cada persona, cada grupo y cada momento exige redefinir las reglas que rigen el entorno de trabajo positivo.

6. Resolver conflictos de manera efectiva

Los conflictos son parte inevitable de la vida en equipo. Los líderes deben ser capaces de resolver conflictos de manera efectiva, evitando que escalen y afecten negativamente la cultura organizacional. Esto requiere habilidades de mediación, empatía y la capacidad de encontrar soluciones justas y satisfactorias para todas las partes involucradas.

Si nos cuesta lidiar con el conflicto, seguramente tenemos que trabajar la programación inconsciente de necesidad de armonía Una buena gestión de conflicto es una catapulta para el crecimiento empresarial.

Conclusión

Crear una cultura organizacional positiva no es una tarea fácil, pero es una inversión que vale la pena. 

Requiere un esfuerzo constante por parte de todos los miembros de la organización, pero el liderazgo juega un papel fundamental en este proceso. Los líderes que son efectivos en la creación de una cultura positiva pueden cosechar muchos beneficios para sus organizaciones, incluyendo:

  • Mayor compromiso y motivación de los empleados.
  • Mayor productividad y rendimiento.
  • Menor rotación de personal.
  • Mejor reputación y atracción de talento.
  • Mayor éxito financiero y crecimiento sostenido.

En definitiva, el liderazgo es la clave para desbloquear el potencial de una cultura organizacional positiva. Los líderes que abrazan este enfoque, cultivando un ambiente de trabajo armonioso y motivador, pueden guiar a sus equipos hacia el éxito y construir organizaciones más prósperas y resilientes.

Recuerda que el poder para crear una cultura organizacional positiva está en tus manos.

Y si te resulta difícil liderar en positivo, comienza por trabajar tu propio subconsciente, con el Método SOMA.

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