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Salud Integral: La Complicada Relación entre Bienestar Físico, Salud Mental y Emociones

En la danza compleja de la experiencia humana, las emociones y la salud entrelazan sus hilos, tejiendo una narrativa que moldea nuestra existencia.

Desde Método SOMA queremos profundizar contigo en las interrelaciones entre nuestras emociones y nuestro bienestar, desentrañando los misterios de cómo las alegrías, tristezas y las emociones complejas impactan en nuestra salud, tanto física como mental.

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Cómo nos impactan las emociones

Las emociones son como ríos subterráneos que fluyen silenciosamente en nuestras vidas, sin embargo, su impacto en la salud mental es ensordecedor. 

La alegría puede iluminar la oscuridad de la depresión, mientras que la ansiedad puede teñir de sombras la paz mental. 

Es más que común que a determinadas personas los momentos de ansiedad le desencadenen dolores físicos que luego se van solos. Al igual que a muchas personas la tensión le provoca dolor de cabeza o sensación de malestar. Seguro que tu también has tenido “dolencias misteriosas”, que desaparecieron igual que llegaron, sin haber sabido nunca ni su causa, ni su solución.

Esta profunda relación se estudia ya en los campos de la neurobiología, los cuales nos ayudan a entender cómo la carga emocional puede desencadenar trastornos físicos  y mentales, afectando la calidad de vida de formas complejas y a menudo sorprendentes.

El Baile Neurobiológico de las Emociones

En el escenario interno de nuestro cuerpo, el sistema nervioso desempeña un papel clave como el director principal en el complejo ballet neurobiológico de nuestras emociones. 

Este intrincado entramado de conexiones actúa como un maestro de ceremonias que traduce las variadas tonalidades emocionales en respuestas fisiológicas palpables, influyendo directamente en nuestro sistema cardiovascular, endocrino e inmunológico. 

Es un puente magistral entre lo que sentimos y cómo responde nuestro cuerpo, orquestando armonías y disonancias que danzan en la sinfonía de nuestra salud integral.

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Las emociones, desde la jubilosa euforia hasta la abrasadora ira, son como partituras que guían la interpretación de esta compleja composición biológica. Cada emoción desencadena una cascada de respuestas a nivel neural que reverbera por todo el cuerpo. 

La euforia acelera el ritmo cardíaco, la ira tensa los músculos y la tristeza desencadena respuestas hormonales específicas. Este ballet no solo es un espectáculo sensorial, sino un evento que deja su marca bioquímica tangible en nuestra salud.

En el epicentro de esta coreografía emocional, el sistema nervioso teje una red de interconexiones que comunica las señales emocionales a diferentes áreas del cuerpo. Así, las respuestas del sistema nervioso a nuestras emociones afectan la presión arterial, la liberación de hormonas y la función inmunológica. 

Las emociones persistentes, como protagonistas recurrentes en esta danza, pueden influir gradualmente en la salud física, contribuyendo al desarrollo de enfermedades crónicas o alterando la homeostasis natural del cuerpo.

Este ballet neurobiológico no solo ilustra la danza íntima entre las emociones y la salud, sino que también destaca la intrincada conexión entre emociones, mente y cuerpo. Al comprender cómo nuestras experiencias emocionales se traducen en cambios físicos, se revela la compleja relación entre la esfera emocional y la fisiológica. En este escenario interno, el sistema nervioso se presenta como el director maestro que guía la melodía de nuestras emociones, recordándonos que la salud integral es una obra maestra que se compone en cada latido, hormona y pensamiento.

Es por esto que el Método SOMA tiene como objetivo deshacerse de las emociones que nos dañan, y devolver al cuerpo su equilibrio homeostático y, por tanto, su saludo.

Emociones Positivas y su Influencia en la Salud Física

Desde el Método SOMA, no nos cansamos de recordar cómo las emociones positivas se rigen como un rayo de luz en la oscuridad, nos impulsan y nos dan fuerza en nuestro día a día. 

Algunos de los cambios más notorios que nos provocan en la salud las emociones positivas podrían ser:

Reducción del Estrés

Las emociones positivas actúan como poderosos reguladores del estrés. Experimentar sentimientos de felicidad y gratitud puede contrarrestar los efectos nocivos del estrés crónico. La reducción del estrés tiene un impacto directo en la salud cardiovascular, ya que disminuye la presión arterial y la frecuencia cardíaca, promoviendo un sistema cardiovascular más saludable.

Mejora de la Función Cardiovascular

La conexión entre las emociones positivas y la salud cardiovascular es evidente. La felicidad y la satisfacción se han asociado con una menor incidencia de enfermedades cardíacas. 

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Además, estas emociones positivas pueden influir en la regulación del ritmo cardíaco y mejorar la función de los vasos sanguíneos, promoviendo así una mejor circulación.

Fortalecimiento del Sistema Inmunológico

La psiconeuroinmunología ha revelado cómo las emociones positivas fortalecen el sistema inmunológico. La producción de células inmunológicas, como los linfocitos, puede aumentar en respuesta a experiencias positivas. La gratitud, en particular, se ha asociado con una menor susceptibilidad a infecciones y una respuesta inmunológica más robusta.

Reducción de la Inflamación

Las emociones positivas también se vinculan con la reducción de la inflamación en el cuerpo. La inflamación crónica está relacionada con numerosas enfermedades, como enfermedades cardíacas y diabetes. Experimentar emociones positivas, como la satisfacción, puede modular las respuestas inflamatorias, contribuyendo así a la salud a largo plazo.

Fomento de Comportamientos Saludables

Las personas que experimentan emociones positivas tienden a adoptar comportamientos más saludables. La felicidad y la satisfacción están asociadas con elecciones de estilo de vida positivas, como una dieta equilibrada, ejercicio regular y patrones de sueño adecuados. Estos hábitos saludables, a su vez, contribuyen a la salud física general.

Longevidad y Recuperación

La presencia constante de emociones positivas se ha relacionado con una mayor longevidad. Además, las personas que experimentan regularmente emociones positivas tienden a recuperarse más rápidamente de enfermedades y cirugías. La actitud positiva y la satisfacción con la vida están asociadas con una mejor capacidad de recuperación y adaptación frente a desafíos de salud.

Conclusión

Desde Método SOMA esperamos haber sido un buen acompañante en este viaje profundo a través de la relación entre emociones y salud desvela una sinfonía única donde las notas de la mente y el cuerpo se entrelazan. Desde la comprensión neurobiológica hasta la expresión génica, nuestras emociones dan forma a nuestra existencia. 

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Al entender esta conexión, no solo ganamos conocimiento, sino también el poder de cultivar una vida emocionalmente rica y equilibrada, nutriendo tanto nuestra salud mental como física. Tus emociones son tuyas. 

¿A qué esperas para tomar las riendas de tu vida y hacerte cargo de tu salud? Mañana será tarde. Hoy es el único día que tienes para iniciar el camino hacia una vida plena y vibrante.

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