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Como la falta de liderazgo emocional hará fracasar a tu negocio

Si le preguntas a cualquier empresario sobre cuál es su activo más importante, estoy segura de que todos o casi todos te dirán lo mismo: sus empleados.

El éxito de cualquier empresa está intrínsecamente ligado al rendimiento y la motivación de su equipo. En este contexto, limitar el desarrollo profesional y la autonomía de nuestro mayor activo puede tener consecuencias inimaginables para la empresa en su conjunto y los resultados que la misma tenga.

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A continuación, indagaremos en cómo el hecho de restringir las oportunidades de crecimiento y la autonomía de los empleados puede convertirse en un obstáculo significativo para la prosperidad y el éxito empresarial.

Falta de visión de la organización

Limitar las oportunidades de crecimiento de los empleados puede ser equivalente a capar las alas de un ave que, de otro modo, podría volar alto. 

Es evidente que, cuando se selecciona personal para un puesto, se buscan perfiles adecuados a las necesidades del momento. Sin embargo, la organización tiene que estar en un proceso contínuo de evolución, como también lo va a estar el equipo humano que lo compone. Es por esto, que se hace fundamental realizar cambios periódicos en dos niveles:

Kaizen

La mejora contínua permite optimizar y simplificar los procesos de la organización, buscando una mayor eficacia y generando creciente satisfacción, tanto de los clientes como del equipo.

Estrategia

En un entorno tan volátil como el actual, los planes anuales se quedan obsoletos demasiado pronto, así que las revisiones trimestrales y mensuales con el equipo de los objetivos y las estrategias a seguir, se hacen más necesarias que nunca.

Para la toma de decisiones en los aspectos anteriores, es imprescindible contar con el feedback y las propuestas del equipo, ya que son la pieza fundamental de la organización.

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Cuando los trabajadores sienten que no tienen perspectivas de desarrollo profesional dentro de la empresa, alimentan una sensación de bloqueo y su motivación disminuye. La falta de incentivos para mejorar y avanzar en sus carreras puede resultar en un estancamiento tanto para el individuo como para la organización. 

Esto se traduce en un equipo desmotivado y menos productivo, lo que, a la larga, afecta negativamente a la calidad del trabajo y a la eficiencia operativa.

Microgestión de los equipos

Asimismo, restringir la autonomía de los empleados puede generar un ambiente laboral poco saludable. La autonomía no solo implica la capacidad de tomar decisiones, sino también la posibilidad de expresar ideas creativas y soluciones innovadoras. 

Cuando se coarta la libertad de tomar decisiones o se desestima la participación activa de los trabajadores en la toma de decisiones, se fomenta un ambiente de desconfianza y desmotivación. Los empleados pueden sentirse infravalorados, lo que afecta directamente a su compromiso con la empresa y su disposición para contribuir con ideas valiosas.

En empresas tradicionales, con un fuerte componente jerárquico, o con excesivo protagonismo de los socios fundadores, esto se da con frecuencia, ya que el micromanagement está muy implantado en la cultura organizacional.

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Un claro indicador de que la organización adolece de este problema es cuando todas las decisiones se toman en las jerarquías más altas.

Liderazgo emocional

Desde Método SOMA somos plenamente conscientes de que el bienestar y el desarrollo de los empleados son factores cruciales para el éxito empresarial. 

Aquí el reto fundamental es cultivar el arte de delegar, no sólo las tareas, sino la responsabilidad sobre las mismas y, por tanto, sobre los resultados. Obviamente, este es un proceso que se realiza sobre la base de la confianza, y esta se va otorgando en función de la actuación. Es decir, la confianza no se presupone, sino que se tiene que conquistar.

Vamos a explicar esto mejor: si queremos que un trabajador asuma cada vez mayor responsabilidad, es obvio que esta persona va a tener que “crecer” al nivel de sus nuevas capacidades. Y esto implica que se cumplan los siguientes hitos:

  1. Manejo, mejora y optimización de los procesos actuales.
  2. Hacer propia la filosofía, visión y valores de la empresa.
  3. Aportar ideas, recursos y herramientas novedosas.

Realizar propuestas espontáneas y proponer nuevas estratégias y soluciones tácticas, es un indicador para la empresa de que el empleado tiene un potencial por desarrollar, y ahí es donde empiezan a abrirse las oportunidades de crecimiento. 

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Obviamente, es normal que muchas de esas propuestas sean rechazadas. En ocasiones el momento no era adecuado, y más adelante, sí que se retoma esa propuesta inicialmente desechada para ser puesta en marcha. Otras veces, una mala idea es el germen de otra mucho mejor, por lo que en un entorno emprendedor, todas las aportaciones son bienvenidas.

Liderazgo emocional y su importancia 

El liderazgo emocional implica generar el entorno y el clima adecuado  para que se generen esas contribuciones, para que las propuestas florezcan y las personas que componen una organización se sientan una pieza importante de la misma.

Si esta cualidad no es intrínseca al lugar de trabajo, esto no implica que no pueda desarrollarse, con la implicación de todos. Las organizaciones las conforman las personas, y por tanto, las transforman las personas. Si en tu trabajo no existe este liderazgo, no esperes a que se implante desde arriba: da un paso hacia adelante, implícate, haz propuestas, arriesga y verás los resultados.

La transición hacia el liderazgo emocional implica, finalmente, el compromiso de todos los implicados, la confianza en el proceso y la tolerancia a los errores y reajustes necesarios para el cambio.

Conclusión

Fomentar un entorno laboral que promueva el desarrollo profesional y brinde autonomía a los empleados no solo mejora la moral y la productividad, sino que también fortalece la capacidad de la empresa para atraer y retener talento. 

En la era actual, donde la innovación y la adaptabilidad son clave, las empresas que reconocen y nutren a su activo más valioso, sus empleados, estarán mejor posicionadas para prosperar en un entorno empresarial cada vez más competitivo. 

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El liderazgo emocional hace que cada persona en la organización se autolidere, sea responsable y se vincule con un compromiso sincero con el proyecto.

El crecimiento y la autonomía de los trabajadores es una estrategia empresarial inteligente que contribuye directamente al éxito a largo plazo de cualquier organización. Y, sobre todo, contribuye a una mayor satisfacción y felicidad, en el ámbito profesional.

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