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La Causa Emocional de los Trastornos de la Conducta Alimenticia (TCA) y su impacto

En el siguiente artículo vamos a desgranar las principales causas que aparecen en el origen de los trastornos alimenticios, los cuales, a su vez, son la causa de numerosas dolencias tanto a nivel físico como mental, de graves consecuencias en nuestra sociedad actual. 

Profundizaremos en aspectos relacionados con la autoestima, y avanzaremos firmes hasta las programaciones subconscientes y las compensaciones emocionales generadas por la herida del niño interior, como aspectos fundamentales de esta grave lacra del siglo XXI.

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Comprendiendo los Trastornos de Conducta Alimenticia (TCA´s)

Antes de adentrarnos en el origen emocional asociado a los Trastornos de la Conducta Alimenticia debemos comprender bien de qué se tratan. 

Los TCA´s  son condiciones psicológicas complejas que afectan la relación de una persona con la comida y su propio cuerpo. La anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y la compulsión alimentaria son manifestaciones de desafíos emocionales más profundos que requieren atención y comprensión. 

Si tuviéramos que simplificar este concepto, en cierto modo diríamos que un TCA es todo aquel comportamiento que nos hace tener una relación tóxica con la comida. Sentirse  mal cuando se comen “cosas malas”, vomitar para no engordar o sentir rechazo por el hecho de comer son algunos de los comportamientos que nos pueden indicar que estamos dentro de alguno de estos procesos de relaciones negativas con la comida.

Los TCA van más allá de simples hábitos alimenticios desordenados. La anorexia nerviosa implica una restricción extrema de la ingesta,  la bulimia nerviosa implica episodios de ingesta excesiva seguidos por comportamientos compensatorios, y la compulsión alimentaria se manifiesta en episodios de consumo excesivo sin compensación significativa. 

Esta no es la forma en la que deberíamos relacionarnos con la comida, ya que estos comportamientos contradicen nuestra programación de supervivencia y autocuidado. Y sin embargo mucha gente lo hace, pero… ¿Por qué?

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Las Causas Más Comunes

Como todo en la vida,  los TCA no vienen de un punto centrado. Su origen  reside en determinados aspectos de la esfera emocional. Factores como la presión social, traumas pasados, baja autoestima y trastornos emocionales subyacentes contribuyen a su desarrollo. Desde el punto de vista emocional, algunas de las causas más comunes de los TCA incluyen:

Baja autoestima

Las personas con baja autoestima pueden desarrollar un sentido distorsionado de su propio cuerpo y buscar la validación a través de la apariencia física. En ocasiones, es esa misma baja autoestima la que hace que la persona se “castigue” con comportamientos autodestructivos.

Presión social y cultural

Los estándares de belleza poco realistas promovidos por los medios de comunicación y la sociedad pueden contribuir a la insatisfacción corporal y la búsqueda obsesiva e irreal de la delgadez.

Estrés y ansiedad

El estrés y la ansiedad pueden desencadenar comportamientos alimentarios disfuncionales como una forma de hacer frente a las emociones abrumadoras, enmascarando una grave necesidad de control, no satisfecha.

Experiencias traumáticas

Experiencias traumáticas, como abuso físico, emocional o sexual, pueden contribuir al desarrollo de TCA como una forma de inhibir emociones y, de nuevo, controlar aspectos de la vida cuando otras áreas se sienten fuera de control.

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Perfeccionismo

La búsqueda implacable de la perfección en la apariencia física y el rendimiento puede llevar a comportamientos alimentarios extremos como medio para alcanzar estándares inalcanzables.

Depresión

La depresión puede influir en los hábitos alimentarios y en la imagen corporal, ya que las personas pueden recurrir a la alimentación como una forma de hacer frente a la tristeza o la falta de interés en la vida, o por el contrario, que la propia desconexión emocional les impida cuidar apropiadamente de si mismos.

Problemas de identidad

Las dificultades para desarrollar una identidad propia y una autonomía pueden contribuir a la vulnerabilidad ante los TCA. A menudo subyacen heridas emocionales infantiles, de rechazo y abandono, que hacen a la persona complaciente y desconectada de si misma.

Presiones familiares

Factores familiares, como críticas constantes sobre el peso o la apariencia, pueden contribuir al desarrollo de TCA. Este factor suele ir acompañado de una necesidad emocional no resuelta, que se traduce en un hambre incontrolable e imposible de saciar, ya que es de amor, de lo que el individuo tiene hambre.

Problemas de relación

Dificultades en las relaciones interpersonales pueden desencadenar comportamientos alimentarios disfuncionales como una forma de control o como respuesta a la falta de apoyo emocional. En estos casos, de nuevo es el hambre emocional y la incapacidad de pedir lo que realmente necesita, la que llevan al individuo a darse comida en lugar del alimento emocional que necesita.

Genética y predisposición biológica

Existen evidencias de que hay una predisposición genética hacia los TCA, y factores biológicos, como desequilibrios químicos en el cerebro, también pueden desempeñar un papel en su desarrollo. Esto es así, porque los programas y la predisposición emocional se heredan, así como se aprende la forma correcta o incorrecta de gestionar las emociones y recibir nutrición emocional en la familia.

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Sin embargo, es importante recalcar lo que hemos mencionado anteriormente. Los trastornos alimenticios no suelen tener un origen único, ni son iguales para todas las personas con el mismo trastorno.. Suele surgir de relaciones y combinaciones de varios orígenes a lo largo del tiempo, que se retroalimentan, nunca mejor dicho.

El Impacto de los TCA´s en Nuestra Vida

El alcance de los TCA se extiende más allá de la esfera física. Las relaciones interpersonales pueden verse afectadas debido a la obsesión con la comida y la imagen corporal. Además, el rendimiento laboral puede deteriorarse por la falta de energía y concentración. Aquí, la gestión emocional ineficaz se manifiesta claramente, contribuyendo a un ciclo negativo que refuerza los trastornos alimentarios.

Impacto a nivel personal

A nivel personal, los Trastornos de la Conducta Alimenticia nos afectan en diversas áreas como:

Salud física

Los TCA, como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa o el trastorno por atracón, pueden tener consecuencias graves para la salud física, incluyendo desnutrición, problemas cardíacos, daño renal, desequilibrios electrolíticos y otras complicaciones médicas.

Salud mental

Los TCA están asociados con problemas de salud mental, como la depresión, la ansiedad y la baja autoestima. Las obsesiones relacionadas con la comida y el peso pueden afectar la calidad de vida y la capacidad para disfrutar de las relaciones y las actividades diarias.

Relaciones interpersonales

Los TCA pueden afectar las relaciones personales debido a la preocupación constante por la comida, el cuerpo y el peso. El comportamiento alimentario puede crear tensiones en las relaciones familiares, amistosas o románticas.

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Aislamiento social

Las personas con TCA pueden retirarse socialmente debido a la vergüenza, la culpa o la preocupación por la imagen corporal, lo que puede resultar en un aislamiento social significativo.

Dificultades en el rendimiento académico

La concentración y el rendimiento académico pueden verse afectados debido a la obsesión constante con la comida y el cuerpo.

Impacto a nivel profesional

Sin embargo, los TCA´s no se limitan solo a nuestra vida personal, si no que afectará a otras áreas de nuestra vida como el área profesional donde podemos ver consecuencias como:

Disminución del rendimiento laboral

Los TCA pueden afectar la concentración, la energía y la capacidad para realizar tareas, lo que puede llevar a un rendimiento laboral disminuido.

Ausentismo laboral

Las complicaciones físicas y mentales asociadas con los TCA pueden resultar en ausencias frecuentes en el trabajo, lo que afecta la consistencia y la productividad laboral.

Dificultades en el trabajo en equipo

Problemas de autoestima y ansiedad social pueden dificultar la colaboración efectiva en el entorno laboral.

Impacto en el desarrollo profesional

La preocupación constante por la imagen corporal y la alimentación puede distraer a una persona de su desarrollo profesional, limitando oportunidades de crecimiento y avance.

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Conclusión

Desde Método SOMA esperamos haber sido buenos acompañantes en este artículo sobre los TCA´s desde el punto de vista emocional. Hemos visto  que  los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) se manifiestan como complejas condiciones emocionales que afectan la relación con la comida y el cuerpo. 

Sus raíces emocionales, desde la baja autoestima hasta experiencias traumáticas, son la causa última de su desarrollo y la clave para su erradicación.

Además, hemos visto que nos afectan en una doble vertiente. Por un lado, a nivel personal, los TCA impactan la salud física y mental, las relaciones interpersonales y el rendimiento académico. Mientras que por otro lado, a nivel profesional, pueden traducirse en una disminución del rendimiento laboral y dificultades en el trabajo en equipo. 

Abordar estos trastornos requiere una comprensión profunda de sus causas emocionales y una intervención integral para fomentar la recuperación. Cada persona es única y requiere una visión integral de su caso, de sus circunstancias vitales y familiares, para dar, de una vez por todas, con la raíz última del problema, extraerla, como si de una mala hierba se tratara, y abrazar una vida plena, donde dar y recibir emocionalmente  sea un acto de salud y de amor propio.

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Si te ha resultado de interés el contenido de este artículo puedes ver el siguiente vídeo, donde Sara Romero, creadora del Método SOMA habla de algunas de las principales causas emocionales de los impulsos alimentarios TAC, y como la reprogramación mental SOMA puede ayudarte:

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