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Por qué nuestras emociones nos impiden adelgazar

En el complejo panorama de la salud contemporánea, la obesidad emerge como un desafío omnipresente que no solo afecta nuestra anatomía física, sino también nuestra salud mental y a nuestra autoestima. 

La creciente tendencia de la obesidad en la población revela un trasfondo de desequilibrios en nuestros estilos de vida y sistemas emocionales. 

Acompáñame a explorar la conexión que existe entre nuestras emociones y la dificultad para adelgazar, desentrañando las complejidades que impiden el camino hacia la pérdida de peso y una vida más saludable. 

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Al abordar esta correlación entre obesidad y emociones, podemos vislumbrar un camino hacia un adelgazamiento más consciente y duradero.

La Epidemia de la Obesidad

La obesidad se ha convertido en una epidemia global, manifestándose en una multitud de problemas de salud física y mental. El aumento en los estilos de vida sedentarios, la disponibilidad de alimentos procesados y de fácil consumo, las tensiones diarias que contribuyen a este fenómeno o la falta de conocimiento nutricional son algunos de los favores que han llevado a la sociedad a estar en el punto más alto en cuanto a la obesidad. 

No obstante, la obesidad no es solo una cuestión de hábitos alimenticios y actividad física; se entrelaza intrínsecamente con nuestras emociones y estas toman un papel fundamental en el proceso de adelgazamiento. ¿Quién no conoce a alguien que está toda la vida a base de dietas? 

Comprender esta conexión es esencial para abordar la epidemia de la obesidad de manera integral.

Impacto Físico y Mental de la Obesidad

Los estragos de la obesidad no se limitan al plano físico; su impacto en la autoestima se filtra en la salud mental, creando un círculo vicioso. Problemas como la diabetes, enfermedades cardíacas y la presión arterial elevada son consecuencias físicas, pero la carga emocional, como la baja autoestima, la ansiedad y la depresión, se añade a este complejo escenario. Las emociones, en muchos casos, actúan como las raíces que alimentan la persistencia de la obesidad, creando un ciclo difícil de romper.

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Las complejidades emocionales que rodean el adelgazamiento se manifiestan como ataduras invisibles que, con frecuencia, tejen un denso velo sobre el camino hacia la pérdida de peso. Las emociones, como aliadas o adversarias, desempeñan un papel crucial en esta travesía.

Entre el estrés emocional y el miedo al fracaso 

El estrés emocional, a menudo desencadenante de la ingesta emocional, se convierte en una fuerza magnética que atrae hacia alimentos reconfortantes. La búsqueda de consuelo en la comida, lo que en el Método SOMA llamamos “hambre emocional”, se convierte en un refugio temporal ante la tormenta emocional, pero que, a largo plazo, refuerza las cadenas de la obesidad.

 El miedo al fracaso, la ansiedad social y la baja autoestima se entrelazan, formando una red de complejidades emocionales que se reflejan en las elecciones alimenticias y en la resistencia al cambio. La bioquímica viene a actuar en nuestra contra, ya que la ansiedad que nos produce el miedo a fallar nos va a llevar a procesos inflamatorios, que dificulten aún más la pérdida de peso.

Romper estas ataduras emocionales no es simplemente un acto de voluntad; es un viaje de autodescubrimiento emocional que demanda una atención consciente a cómo nuestras emociones tejen la trama de nuestros hábitos alimenticios. 

Este viaje implica explorar las raíces emocionales de nuestros patrones alimenticios, desentrañando capa por capa los motivos detrás de nuestras elecciones. La autenticidad se convierte en una brújula, guiándonos a través de las capas más profundas de nuestras emociones, permitiendo que afloren y se transformen.

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Liberando el Peso Emocional

La liberación efectiva del peso emocional se revela como un proceso de alcance más amplio y profundo que va más allá de ajustar la dieta o aumentar la actividad física. Adelgazar, en su esencia más plena, demanda la confrontación directa con las raíces emocionales de la obesidad. 

La consciencia emocional, la atención plena y la búsqueda de apoyo se convierten en las herramientas esenciales en este viaje hacia la liberación del peso emocional.

Método SOMA y como puede ayudarte

La reprogramación mental del Método SOMA se presenta hoy en día como una puerta hacia el interior de nuestras emociones, permitiéndonos explorar y comprender los patrones arraigados que contribuyen a la obesidad. Es un proceso de desentrañar los nudos emocionales, de confrontar las historias que hemos tejido alrededor de la comida y el peso. 

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Solo deshaciendo los patrones inconscientes que nos llevan a alimentarnos de forma compulsiva, podemos retomar la atención plena y estar presentes en cada elección alimenticia, observando nuestras emociones sin que estas determinen nuestro comportamiento, y  redescubriendo una relación más saludable con la comida. Debemos ser conscientes que el único que va a caminar este sendero somos nosotros mismos. 

Al desatar las ataduras emocionales, no solo se allana el camino hacia un adelgazamiento más consciente y duradero, sino que también se abre la puerta a una vida más plena y equilibrada. Este proceso de liberación emocional se convierte en el cimiento sólido sobre el cual se construye una transformación integral, abarcando tanto el cuerpo como la mente.

Conclusión

Desde Método SOMA esperamos haberte hecho comprender que en la encrucijada entre la obesidad y las emociones, encontramos la clave para una abordaje integral del adelgazamiento a través de la reprogramación de la mente. Solo si logramos disociar nuestras emociones negativas de los comportamientos alimenticios destructivos podremos alcanzar el peso ideal. 

La creciente tendencia de la obesidad no solo nos insta a repensar nuestros hábitos alimenticios y niveles de actividad física, sino también a explorar el complejo mundo emocional que rodea esta lucha. Comprender las ataduras emocionales que impiden adelgazar nos ofrece una visión más clara de cómo nuestras emociones influyen en nuestros hábitos alimenticios y, por ende, en nuestro peso.

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Si quieres profundizar en este tema, Sara Romero, creadora del Método SOMA disgrega en esta conferencia los principales patrones mentales que dan lugar al sobrepeso. ¿Con cuáles te identificas tu?

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